Vivienda en pendiente

Localización

Sant Pol de Mar

Superfície

445 m2

Año

2024

Fotografía

Laia Tió Arquitectura

Un cliente ilusionado, una parcela vacía y todo por hacer. Así se nos presentó este proyecto de construcción de una vivienda unifamiliar aislada en la localidad de Sant Pol de Mar.

La ubicación de la parcela, en este entorno costero del Maresme, planteaba desde el inicio dos retos principales: aprovechar al máximo las vistas al mar y adaptarse a una topografía pronunciada, tan característica de este municipio. La respuesta arquitectónica se materializa en una vivienda escalonada, compuesta por dos plantas sobre rasante y un sótano, que se integra de forma natural en el terreno y orienta los espacios principales hacia el paisaje marítimo.

Uno de los requerimientos clave del cliente era poder acceder a la vivienda desde las dos calles que delimitan la parcela, situadas a cotas muy diferentes. Esta condición, junto con la voluntad de orientar el edificio hacia las vistas y el mejor asoleo, define la organización funcional del proyecto.

Se proyecta un volumen rectangular de planta baja y planta primera, con cubierta plana y cuerpo de acceso (badalot), así como una planta sótano destinada principalmente al aparcamiento. El edificio se abre hacia el sureste, buscando la mejor orientación solar y una relación directa con el mar. La combinación de materiales diferenciados en fachada y la formación de voladizos refuerzan la lectura volumétrica y aportan dinamismo al conjunto.

La planta baja alberga la zona de día, concebida como un espacio abierto y conectado con el exterior, mientras que en la planta primera se sitúa la zona de noche, con dormitorios orientados hacia las vistas. El badalot resuelve uno de los accesos a la vivienda desde la calle superior, y el sótano acoge el aparcamiento principal y las áreas de servicio.

Los espacios exteriores se diseñan mediante aterrazamientos a distintos niveles, contenidos por jardineras y muros de gaviones, que permiten domesticar la fuerte pendiente del terreno y generar una secuencia de espacios exteriores adaptados a la orografía.

El resultado es una vivienda que dialoga con el lugar, responde de manera natural a las condiciones del entorno y convierte el desnivel y las vistas en los principales valores del proyecto.